A cuatro años de la guerra, Rusia no alcanza sus objetivos y Ucrania mantiene resistencia
Rusia mantiene su ofensiva sin lograr el control total de regiones estratégicas. Ucrania resiste con apoyo internacional y descarta rendirse. Las negociaciones continúan sin concesiones de fondo.

Redacción AZ Noticias
Este 24 de febrero se cumplen cuatro años desde que el presidente ruso, Vladimir Putin, ordenó iniciar la ofensiva militar contra Ucrania. A cuatro años del inicio del conflicto, Rusia no ha alcanzado plenamente los objetivos planteados al comienzo de la llamada “operación militar especial”, mientras que el gobierno ucraniano mantiene su postura de no rendición.
Entre los objetivos declarados por Moscú se encuentran el control total de las regiones de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia, impedir el ingreso de Ucrania a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), así como exigir su neutralidad y desmilitarización. A la fecha, las fuerzas rusas mantienen control sobre aproximadamente 20 por ciento del territorio ucraniano, incluida Crimea, anexada en 2014.
Por su parte, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, ha reiterado que su país no contempla capitular. Kiev continúa resistiendo con apoyo financiero y militar de aliados europeos y con armamento adquirido a Estados Unidos, aunque enfrenta limitaciones para recuperar los territorios ocupados.
El conflicto ha evolucionado hacia una guerra de desgaste, con enfrentamientos en líneas de posición y ataques a infraestructuras estratégicas. Ucrania ha incrementado el uso de drones y misiles de fabricación propia para impactar objetivos en territorio ruso, mientras Moscú mantiene bombardeos constantes sobre ciudades e infraestructura energética ucraniana.
Además del frente militar, persiste una confrontación narrativa sobre las causas y responsabilidades del conflicto. Rusia sostiene que la expansión de la OTAN hacia el este representó una amenaza directa a su seguridad, mientras que Ucrania y sus aliados argumentan que la invasión vulneró su soberanía y el derecho internacional.
El impacto humano y económico ha sido significativo para ambas naciones. Diversas estimaciones apuntan a cientos de miles de bajas entre muertos y heridos, además de graves afectaciones a infraestructura civil y desplazamientos masivos de población.
Aunque tanto Moscú como Kiev han participado en conversaciones en distintas sedes internacionales, las negociaciones no han derivado en acuerdos sustantivos. Analistas consideran que, sin concesiones mutuas, el conflicto podría prolongarse en el corto plazo.




