Tímidamente Puerto Vallarta empieza a decorarse de verde, blanco y rojo; comerciantes reportan bajas ventasc
Banderas y decoración patria comienzan a tomar espacios públicos, casas, vehículos y negocios; los vendedores, que no son locales, sino procedentes de Toluca, Estado de México, aseguran que este año el movimiento de compradores ha sido menor que en temporadas anteriores.

Por Osvaldo Granados
Puerto Vallarta comienza a cambiar su imagen con la llegada de septiembre y las celebraciones por la Independencia de México. Desde la semana pasada, la Plaza de Armas y el muelle de Playa Los Muertos comenzaron a incorporar decoración en verde, blanco y rojo, mientras cada vez más casas, automóviles, oficinas y centros de trabajo se sumaron al ambiente patrio.
El destino que durante años se ha promocionado como “el destino de playa más mexicano” poco a poco también ha adoptado una tradición que anteriormente no estaba tan arraigada entre los vallartenses: colocar banderas y otros artículos alusivos a las fiestas patrias.
Pero mientras la ciudad comienza a vestirse de México, los comerciantes que llegaron para aprovechar la temporada aseguran que las ventas no han respondido como en años anteriores.
CUATRO PUNTOS DE VENTA YA DESPIERTAN EL FERVOR PATRIO
Al menos cuatro puestos de vendedores procedentes del Estado de México ya se encontraban instalados en diferentes puntos de Puerto Vallarta, principalmente en zonas de tránsito de residentes.
Dos de ellos se ubicaron en Ixtapa, sobre la carretera estatal 544, en los ingresos a las colonias Real Ixtapa y Banús, además de otro punto frente a la colonia Idipe.
Otro puesto se instaló sobre avenida México, en la colonia Mojoneras, mientras que uno más se encontraba en Coapinole, en la esquina de Ecuador y 21 de Marzo, cerca del asilo de ancianos.
También se esperaba la instalación de un punto de venta en Plaza Caracol, aunque hasta el momento señalado todavía no se observaba.
MENOS DINERO, MENOS COMPRADORES
Los comerciantes señalaron que este año han encontrado un panorama diferente al de temporadas anteriores, con menor movimiento y ventas más bajas.
Así lo explicó Yuleidi Lizeth de la Cruz, artesana y comerciante originaria de Toluca, quien viajó nuevamente con su familia a Puerto Vallarta para comercializar los productos que ellos mismos confeccionan. "Como que hay menos dinero en Vallarta esta vez".
La situación que enfrentan los vendedores contrasta con la mayor presencia de decoración patria que comienza a observarse en diferentes sectores de la ciudad, pues aunque existe una mayor adopción de esta tradición, esto no necesariamente se ha traducido en un incremento de las compras.
DE TOLUCA A VALLARTA, UNA TRADICIÓN DE MÁS DE UNA DÉCADA
Los comerciantes y artesanos que llegaron a Puerto Vallarta no son locales. Proceden principalmente de Toluca y otras zonas del Estado de México, y desde hace más de 10 años comenzaron a trasladarse durante septiembre para aprovechar la venta de productos relacionados con las fiestas patrias.
Su mercancía abarca prácticamente todo lo necesario para convertir una casa, negocio, vehículo u oficina en un espacio tricolor: banderas de diferentes tamaños, sombreros, bigotes, aretes, corbatines, tambores, papel picado, trompetas, maracas, moños, banderas para escritorios y vestimentas para niñas y niños.
Los precios de las banderas dependen de su tamaño y van desde los 25 hasta los mil 400 pesos para las piezas más grandes.
Yuleidi Lizeth de la Cruz explicó también qué es lo que lleva a su familia a regresar cada año a Puerto Vallarta para esta temporada. "Aquí siempre se ha vendido bien, por eso regresamos. Además de que la gente es muy amabale, muy respetuosa y siempre nos tratan bien".
La presencia de estos vendedores también refleja cómo una celebración que durante años tuvo menor presencia en Puerto Vallarta ha ido ganando espacio entre residentes, comercios y oficinas.
Por ahora, el verde, blanco y rojo comienza a dominar algunos puntos de la ciudad, aunque para los comerciantes que llegaron desde Toluca el verdadero resultado de la temporada dependerá de si los vallartenses y visitantes deciden llevarse un pedazo de las fiestas patrias a sus hogares.





