Zona rural de Vallarta padece aislamiento, desabasto y algunos servicios por inhabilitación del puente de La Desembocada
La afectación alcanza a comunidades como La Desembocada, El Ranchito, El Colorado, El Zancudo y Las Palmas, así como colonias como El Aguacate, Ojo de Agua, Fraccionamiento Ecoterra, Arboledas y Los Ángeles, donde habitantes enfrentan ya tres días de aislamiento.

Por Osvaldo Granados
El incendio de más de una decena de vehículos sobre el puente vehicular de La Desembocada dejó severos daños en su estructura y mantiene incomunicadas a comunidades completas de la zona rural de Puerto Vallarta desde el domingo por la mañana.
La estructura, que cruza el río Mascota y conecta con el cauce que más adelante se une al río Ameca, presenta afectaciones que impiden el tránsito vehicular, luego de que unidades particulares y camiones de servicio público —incluidos recolectores de basura— fueran incendiados para bloquear el paso.
La afectación alcanza a comunidades como La Desembocada, El Ranchito, El Colorado, El Zancudo y Las Palmas, así como colonias entre ellas El Aguacate, Ojo de Agua, Fraccionamiento Ecoterra, Arboledas y Los Ángeles, donde habitantes enfrentan ya tres días de aislamiento.
SIN TRANSPORTE NI ABASTO DESDE EL DOMINGO
Desde el domingo no hay servicio de transporte público hacia esa zona. La suspensión se mantiene lunes y este martes 24 de febrero, confirmó el presidente de la empresa UnibusPV, Luis Romero.
La falta de movilidad también ha impactado el suministro de productos básicos. Tiendas y comercios no han recibido mercancía desde el domingo, lo que comienza a reflejarse en escasez de alimentos y otros insumos esenciales.
SERVICIOS BÁSICOS TAMBIÉN AFECTADOS
A la par, servicios como agua potable, distribución de gas y recolección de basura no se han prestado con normalidad desde el inicio del bloqueo, agravando las condiciones para cientos de familias que dependen de esta vía como único acceso vehicular.
Mientras no se rehabilite la estructura del puente o se habilite una ruta alterna segura, la zona rural de Puerto Vallarta continuará enfrentando aislamiento, con impactos directos en la vida cotidiana, el comercio y la prestación de servicios básicos.




