Fiscalía Anticorrupción se empeña en pasar desapercibida en Puerto Vallarta
La dependencia instaló un módulo en el Malecón para recibir denuncias, pero avisó cuando ya estaba ahí y durante apenas cuatro horas; tampoco convocó previamente a medios de comunicación ni difundió ampliamente la jornada.

Por Osvaldo Granados
La Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción de Jalisco parece empeñada en pasar desapercibida en Puerto Vallarta. El pasado 5 de agosto instaló un módulo en el Malecón para recibir denuncias ciudadanas, pero lo hizo prácticamente sin avisarle a nadie.
La llamada “caravana anticorrupción” llegó hasta el Faro del Malecón sin una convocatoria previa dirigida a los vallartenses y sin informar anticipadamente a los medios de comunicación locales, que pudieron haber ayudado a difundir la actividad para que más ciudadanos conocieran el servicio y acudieran a presentar denuncias o solicitar orientación.
El primer aviso público apareció hasta las 11:18 de la mañana en la página de Facebook de la propia Fiscalía, cuando el módulo ya se encontraba instalado. La dependencia informó que permanecería ahí hasta las 3 de la tarde.
En otras palabras, los ciudadanos tuvieron apenas unas horas para enterarse de que una dependencia encargada de investigar posibles actos de corrupción estaba en la ciudad.
¿COMO SI EN VALLARTA NO HUBIERA NADA QUE DENUNCIAR?
La escasa difusión resulta todavía más cuestionable tratándose de Puerto Vallarta, un municipio donde constantemente surgen cuestionamientos ciudadanos relacionados con obras públicas, contratos, permisos, manejo de recursos, servicios, decisiones administrativas y actuaciones de funcionarios públicos.
Por ello, una jornada de este tipo podría haber sido una oportunidad para acercar realmente a la población con la Fiscalía y explicar qué conductas pueden denunciarse, qué requisitos deben cumplirse y qué sucede después de presentar una denuncia.
Pero la dependencia prácticamente hizo lo contrario: montó una carpa, avisó cuando ya estaba instalada y se retiró pocas horas después.
Así, más que una campaña de acercamiento, la jornada terminó pareciendo una actividad para cumplir con la presencia institucional sin garantizar que la ciudadanía tuviera conocimiento oportuno.
LA TRANSPARENCIA TAMBIÉN SE HA APAGADO
La situación ocurre además en medio de cuestionamientos sobre la comunicación pública de la Fiscalía Anticorrupción.
Desde que Cipriano Manzanilla Aznárez asumió como Fiscal Anticorrupción del Estado, la información pública sobre el trabajo de la dependencia no ha sido precisamente abundante.
No resulta sencillo para los ciudadanos conocer qué investigaciones avanzan, cuáles han terminado en vinculaciones a proceso, sentencias o suspensiones condicionales, ni cuáles son los resultados concretos de las investigaciones que lleva a cabo la institución.
La transparencia debería permitir conocer periódicamente qué está haciendo la Fiscalía, particularmente cuando se trata de una institución cuyo trabajo consiste precisamente en investigar posibles actos de corrupción cometidos por servidores públicos.
SÍ HUBO CIUDADANOS, PERO ¿CUÁNTOS PUDIERON ENTERARSE?
Después de la jornada, la propia Fiscalía informó que más de 20 ciudadanos fueron atendidos en el módulo instalado en el Malecón.
Los asistentes recibieron asesoría sobre diversos asuntos y orientación para presentar denuncias por posibles hechos de corrupción.
La cifra demuestra que sí existe interés cuando se abre un espacio de atención.
Pero también plantea una pregunta inevitable: ¿cuántos ciudadanos más habrían acudido si la Fiscalía hubiera anunciado la jornada con anticipación?
Si la intención era acercarse a la sociedad, habría sido lógico informar con varios días de anticipación, convocar a los medios locales, explicar los servicios disponibles y establecer horarios suficientemente amplios.
Nada de eso ocurrió.
UNA FISCALÍA QUE QUIERE QUE LA ENCUENTREN
Resulta contradictorio que una institución dedicada al combate a la corrupción tenga que ser prácticamente buscada por los ciudadanos.
La Fiscalía Anticorrupción debería ser visible, accesible y cercana a la población, no aparecer de manera sorpresiva en un punto turístico de la ciudad para después anunciar que estuvo ahí.
Porque si los ciudadanos no saben cuándo, dónde y cómo denunciar, difícilmente podrán utilizar las herramientas que la propia autoridad dice poner a su disposición.
Y en Puerto Vallarta, donde no faltan temas que generan dudas entre la población, lo último que debería hacer una Fiscalía Anticorrupción es poner obstáculos para que los ciudadanos sepan dónde encontrarla.




