Cultura Huichol "honra la vida" en lugar de celebrar Día de Muertos
La cultura huichol no tiene un festejo para el otoño; aunque en septiembre u octubre se realiza la Fiesta del Tambor o Yuimakuaxa, donde se agradecen los frutos de la tierra, como son las calabazas, los pepinos, el elote y la caña, entre otros

La mayoría de las culturas indígenas en el país destina el 2 de noviembre para honrar a sus muertos, pero la wixárika o huichol es una de las etnias que sobre todo celebra la vida, aunque cuando uno de sus nativos muere, existe un rito especial.
De acuerdo con el gobernador huichol y diputado local José Santos Rentería, este grupo mayoritario en Tepic y la mayor parte del estado, no tiene en su calendario de costumbres y tradiciones uno relacionado con el Día de Muertos, porque ellos, reiteró, celebran la vida.
Sin embargo, “cuando alguien muere, la familia se reúne después, antes de los 10 días, con la intención de preguntar a los dioses que se llevaron al difunto, por qué falleció la persona”, destacó el entrevistado.
La ceremonia dura toda una noche y la encabeza el mara’akame o chamán, quien “en sus plegarias habla con la persona fallecida y se entera de lo que le sucedió y por qué le sucedió”, precisó el gobernador huichol.
En el ritual, el difunto “se ve momentáneamente en otro espacio, en otro lugar, que nunca imaginó en la vida” y se los describe a sus familiares por conducto del mara’akame.
Santos Rentería indicó que en ocasiones, algunos difuntos se oponen a venir, “o no quieren que se les moleste, no quieren que se les hable” y para conseguirlo, la familia tiene que esforzarse.
“Deben prender velas, hacer muchos ritos y ofrendas para que el muerto acceda a comunicarse con ellos y darles detalles, desde la muerte”, comentó.
El legislador aclaró que la cultura huichol no tiene un festejo para el otoño; aunque en septiembre u octubre se realiza la Fiesta del Tambor o Yuimakuaxa, donde se agradecen los frutos de la tierra, como son las calabazas, los pepinos, el elote y la caña, entre otros.
Además de que se realiza el primer viaje imaginario de los niños a Wirikuta.
Sobre esta celebración, el presidente de la Fundación para la Defensa Wixárika de Nayarit, Braulio Muñoz Hernández, explicó que es un ritual para dar gracias a su deidad Tatéi Haramara, “Nuestra madre, el mar”.




