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Trabajo doméstico en Vallarta, con mayor reconocimiento sentimental que formal o legal

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Aunque la Ley Federal del Trabajo protege a las trabajadoras domésticas  con obligaciones muy especiales de entre otros puntos, guardar consideración al trabajador absteniéndose de todo maltrato de palabra y obra; pagar un salario correspondiente hasta por un mes y darle asistencia médica en caso de tener alguna afectación de salud, la realidad es que esto queda en el aire porque la misma ley no obliga a los patrones a firmar un contrato colectivo de trabajo


(Recreación)

Por Efrén Urrutia

Con un promedio de 44 horas a la semana, es decir, casi un 25 por ciento del tiempo total que se tiene disponible durante siete días, es el reflejo del tiempo que dedican las mujeres a los trabajos domésticos, según la Encuesta Nacional sobre Uso de Tiempo.

Ante ello, hay quienes aún y teniendo que dedicar gran parte de su tiempo a los quehaceres domésticos, deciden hacerlo por la necesidad de obtener un ingreso más. Tal es el caso de “Doña Cuca”, una mujer con más de 20 años de ejercer el trabajo doméstico en Puerto Vallarta.

“Yo decido salirme a trabajar porque había la necesidad de que mis hijos no tenían comida, vestuario y que no les daba casi dinero para la escuela… Son tres mis hijos y por eso yo me vi en la necesidad de meterme a trabajar primero en una casa grande que está cerca del Conalep donde en aquel entonces me pagaban 20 pesos” narró Doña Cuca mientras su hija sentada junto a ella escuchaba las palabras.

En el marco del Día Internacional del Trabajo Doméstico conmemorado el 22 de julio, la señora mujer ama de casa que ha combinado el trabajo doméstico en su hogar y el cuidado de sus hijos, con las actividades domésticas que realiza en condominios, casas o departamentos para obtener un pago extra, destacó ante AZ Noticias que la vida no ha sido fácil para ella y su familia. Sin embargo, dijo, la realidad es que ser trabajadora doméstica es una gran bendición.

“Era difícil en aquellos tiempos decidir trabajar en hogares ajenos al mío porque también tenía hijos que cuidar pero ha sido algo que me ha gustado hacer porque me relaja” aunque también reconoció que las rutinas de trabajos no son tan largas actualmente comparado a años pasados; en promedio labora de 2 a 3 horas diarias.

Sin embargo, la realidad de la gran mayoría de las trabajadoras del hogar es que se desempeñan con un marco legal endeble, lo que genera confusiones e injusticias como la falta de un contrato por escrito que limite las condiciones de trabajo;  violencia verbal o física por parte de sus empleadores; jornadas laborales ilegales sin pago de horas extra; carecen de prestaciones de ley como vacaciones y aguinaldo; abuso de las condiciones laborales, debido a su condición de migrantes y/o analfabetas en algunos casos según informa el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación.

(Recreación)

Pero ¿Cómo logar conjugar ambos trabajos, que aunque en uno el pago es monetario, en el otro  simplemente de desarrollo familiar?  Respondió Doña Cuca “yo en casas les hacía el desayuno a mis hijos y dejaba encargados a mis hijos menores al más grande y mi esposo que también estaba al tanto… Me iba a la carrera y antes de las 11 y media o 12 del día yo ya estaba de regreso en mi casa porque me apuraba al quehacer” comentó.

Y aunque Doña Cuca es solo un caso en Puerto Vallarta, actualmente nuestro país y gran parte del mundo no ha logrado establecer mecanismos que protegan y apoyen a quienes realizan el trabajo doméstico, como conjunto de actividades no remunerables que se realizan dentro del hogar para proporcionar y proveer bienestar a los miembros de la familia.

Y es que según el Instituto Nacional de Geografía y Estadística, las trabajadoras del hogar en México aportan el 21 por ciento del Producto Interno Bruto del país, ello a pesar de que reciben salarios de entre 64 a 194 pesos diarios.

Y es por ello, que aunque sigue señalándose la necesidad de que las trabajadoras domésticas obtengan mejores condiciones laborales, la realidad es que al menos en Puerto Vallarta los beneficios de trabajar en casas ajenas no es tan negativo, o al menos así lo externó Doña Cuca.

“No veo ningún prejuicio porque desde pequeña he trabajado y a mí me gusta hacerlo… Me gusta el trabajo que realizo en mi hogar y con mis patrones porque me divierto y no me enfado de estar para allá y para acá porque además es una rutina en la que ya me acostumbré” relató durante la entrevista.

Aunque la Ley Federal del Trabajo protege a las trabajadoras domésticas  con obligaciones muy especiales de entre otros puntos, guardar consideración al trabajador absteniéndose de todo maltrato de palabra y obra; pagar un salario correspondiente hasta por un mes y darle asistencia médica en caso de tener alguna afectación de salud, la realidad es que esto queda en el aire porque la misma ley no obliga a los patrones a firmar un contrato colectivo de trabajo.

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