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Aniversario de Puerto Vallarta, entre la añoranza y resignación del presente

Escrito por Dulce Marez on . Posted in Puerto Vallarta

 

Más allá de su infraestructura y el rostro que dejan ver sus edificios, hoteles y aún el pueblo típico mexicano al que se aferra el centro de la ciudad, los rostros humanos que dan identidad a través de sus personajes, también rememoran lo que fue aquel apacible y amigable Puerto Vallarta que quizá nunca recobre esas características 

 A 95 años de existencia como municipio y 45 de haber sido elevada a la categoría de ciudad, Puerto Vallarta festeja este 31 de Mayo en medio de añoranzas, recuerdos, y nostalgias, pero también con planes y visiones de lo que muchos esperan sea este puerto turístico del pacífico mexicano. 

Y más allá de su infraestructura y el rostro que dejan ver sus edificios, hoteles y aún el pueblo típico mexicano al que se aferra el centro de la ciudad, los rostros humanos que dan identidad a través de sus personajes, también rememoran lo que fue aquel apacible y amigable Puerto Vallarta que quizá nunca recobre esas características. 

“Me fui caminando, era julio, calientito, y yo llevaba camisa de manga larga y toda la cosa. A medio camino me la quite y me la monté en el hombro. En eso se para un camión de pasajeros, era el camión de los empleados del Posada Vallarta (ahora Hotel Krystal) y me pregunta el chofer (que por cierto fue un tipazo siempre) que a dónde voy, le dije que iba al Posada Vallarta y me dice que me suba, que ese camión era del Posada, pues me subí y me llevó al hotel. No había nada, nada desde el puente de pescadores, justo después del último hotelito antes de la propiedad del lado de la playa que está cercada y es del gobierno del estado. Lo único que había era una plaza de toros chiquita, luego estaba la partida militar con 18 o 20 soldados, eso era lo único que había, después no había nada. El Arquitecto Luis Albares estaba haciendo apenas Las Glorias. Aquellos años eran otra cosa, todo era padrísimo, había una humanidad extraordinaria, si la hay aún, no digo que no, pero en aquel tiempo no había distinción de clases para nada, para nada, y eso a mí me gustó mucho, eso me hizo quedarme aquí, en mi Puerto Vallarta; además, ese compañerismo, esa amabilidad, esa gentileza, no había diferencia entre si era extranjero, mexicano, de aquí o de allá, todos eran iguales y eso era de lo extraordinario, entre tantas cosas”, compartió sobre su llegada al puerto en 1969, Juan José Loredo, toda una personalidad del sector turístico. 

Ahora Puerto Vallarta ha cambiado mucho y esos cambios han sido sociales, económicos, políticos y culturales. Situaciones como las que comparte Juan José Loredo resultan extraordinarias y parte de los recuerdos. Como esas, otras anécdotas que cuentan la historia y muestran los grandes cambios de Puerto Vallarta y sus formas de relacionarse. 

 “Tuve la fortuna en casa. Mi familia tuvo una de las primeras tiendas de ropa típica de Puerto Vallarta en telas pintadas y bordados. Era una plantilla de 250 trabajadoras (bordadoras y costureras) y no nada más se quedaba en Vallarta, esta ropa se iba al extranjero por conducto de personalidades como Elizabeth Taylor que llevaba maletas llenas a su país natal (Londres), e incluso a Estados Unidos. Todo eso nos daba esa tarjeta de presentación en aquellos lugares. La gente llegaba a conocer Vallarta, pero también a comprar lo que había en Vallarta, lo que se fabricaba, ese boom era en beneficio de los ciudadanos que estaban en ese entonces y que sabían hacer algún tipo de bordado, trabajo y artesanías. Ahora tristemente vemos que le han dado en la torre a esa esencia, naturaleza e imagen muy típica de Puerto Vallarta, y ha sido desde los malos gobiernos que desgraciadamente ahora sólo ven por sus propios intereses”, dijo la profesora y ex regidora Dulce María Flores. 

Pero no sólo han sido los gobiernos, con el surgimiento de los tiempos compartidos o el “todo incluido”, la gente dejó de salir a conocer y consumir lo que el puerto ofrece para pasar sus vacaciones encerrados tras las paredes de la propiedad rentada, donde quizá salgan a tomar un tour, de los mismos que ofrece su hotel y después, volver al mismo. Y claro que la ciudadanía también tiene su aportación en esto: el aparente desinterés, la falta de medidas y la enorme premiosidad con respecto al funcionamiento de nuestro gobierno y el desempeño de nuestros representantes políticos, por mencionar algunas. 

LA TRANSICIÓN 

Este 31 de mayo se estarán celebrando dos de las más trascendentales efemérides de lo que hoy se conoce como Puerto Vallarta, en honor al jurisconsultor y exgobernador del estado, el Licenciado Ignacio Luis Vallarta; la primera cuando la comisaría de Las Peñas se convierte en el municipio de Puerto Vallarta, y la segunda cuando el pueblo de Vallarta es elevado a la categoría de Ciudad. 

Desde 1911 los vecinos de Las Peñas presentaron al Gobierno del Estado una petición formal para que la Comisaría fuese declarada municipio, incluyendo un reporte sobre el movimiento agrícola, ganadero y comercial en el puerto, pero dicha petición, no fue atenida, y quedo congelada por varios años.  Fue hasta principios de 1913, siendo gobernador José López Portillo y Rojas que se envió a Leoncio R. Blanco a que practicará una visita a Las Peñas y hacer un estudio sobre la factibilidad de convertirla en municipalidad. 

El gobernador interino Manuel Bouquet, revisó el caso de Las Peñas, para que finalmente el Congreso del Estado, el 31 de mayo de 1918 por medio del decreto 1899, elevara a la Comisaría de Las Peñas a la categoría de Municipio. 

Medio siglo después, con el efecto que se dio a partir de la filmación de “La Noche de La Iguana” (1963), la proyección de este destino turístico y la necesidad de obras de infraestructura y comunicación, hacen que el gobernador Francisco Medina Ascencio (1965-1971) coloque a Vallarta en un lugar preponderante dentro de los destinos turísticos de México, decide “por decreto” convertir al pueblo en ciudad, aunque no reunía los requisitos que establecía la ley para serlo. 

Pero era necesario que fuese “ciudad” así poder gestionar ante la federación las obras del aeropuerto internacional, así como concluir la carretera Compostela Puerto Vallarta, además de la terminal marítima, entre otras grandes obras que se realizaron o iniciaron durante su periodo. 

Así el 31 de mayo de 1968, al celebrarse el quincuagésimo aniversario del municipio de Puerto Vallarta, el pueblo es elevado a la categoría de Ciudad, por medio del decreto No. 8366 del Congreso del Estado. 

“LA GRAN PROMESA”

 

En tiempos recientes se han llevado a cabo eventos de magnitudes tales como “El Tianguis Turístico 2012” o más recientemente y en diferente escala, la primer “Expo Comercial Ventana Vallarta 2013”, a fin de reactivar la economía local. En este último, la reconocida periodista Martha Ramírez Ruiz, expuso durante su conferencia sobre el periodismo en Puerto Vallarta otros de los cambios que se han venido generado con el paso del tiempo. 

Puerto Vallarta era “un paraíso escondido que diluyó al enfrentar graves problemas sociales que hace 45 años, cuando se convierte en ciudad, no existían entre los vallartenses; que si bien en la actualidad sigue conservando tradiciones y su aspecto de pueblo enclavado a las faldas de los cerros con exuberante vegetación, cada vez se deteriora más y padece lo incierto del futuro que se avecina”, aseguró Ramírez Ruiz. 

Aunque los números revelan que anualmente a Puerto Vallarta llegan más de 3 millones de turistas, esfuerzos de agencias de viajes mayoristas, que aseguran aportan gran cantidad  de esos turistas,  son tomados con reservas. 

“Un millón 300 mil turistas nacionales llegarán a Puerto Vallarta este 2013, gracias al trabajo que realiza la agencia de viajes mayorista, Imacop Tours Corporations lo que significará un crecimiento del 30 por ciento comparado al año pasado, informó su director general, Rodolfo Camarena López en su recién visita al XX Encuentro Turístico Imacop”, informó este medio hace algunos días. 

Sin embargo, algunos nativos o residentes de antaño de la zona aseguran que esto no significa mucho para ellos. Citlalit Peña Dueñas, originaria del puerto, explica que antes la economía representaba un ciclo donde todos ganaban, todos se beneficiaban y el dinero fluía y se reproducía en la zona; entraban grandes cantidades de divisas y se mantenía aquí. Ahora el dinero de aquí se va al extranjero por medio de las grandes empresas que se han posicionado, porque se prefieren ahorrar $200 a la semana yendo a una de esas enormes tiendas que han desplazado a las locales, pero a la larga ese aparente ahorro representan perdidas enormes para todos. Y esa idea es compartida por otros nativos y residentes, como es el caso de Juan José Loredo, que agrega “en aquellos años se ganaba un dineral y más si se hablaba inglés, además uno se divertía mucho”. 

Al respecto, Martha Ruiz recordó en su mencionada conferencia como “entre vaivenes, desde los tiempos de las tiendas de don Paco Fernández, José Baumgarten y Gabriel Nuño, o de Francisco Hernández conocido como Pancho “El Porta”, en la primer mitad del siglo pasado; pasando por  José Gutiérrez y Juana Rizo, que abrieron en 1959 el que habría de ser el Supermercado Gutiérrez Rizo, que tras 53 años de existencia en mayo del 2012 cerró sus puertas, al no poder enfrentar la competencia de las grandes cadenas comerciales y trasnacionales que llegaron con el nuevo siglo a esta ciudad”. 

“…En los años 80´s y 90´s del siglo pasado, con el “boom” turístico, se abrieron plazas comerciales, que elevó las rentas en los locales comerciales del centro, extendiendo la actividad comercial hacia las delegaciones, principalmente hacia el Pitillal… pero que en el último lustro no se ve una buena temporada. Ahí están los cientos de locales vacíos en el centro, plazas comerciales casi como fantasmas, aunque eso no es obstáculo para que abran nuevas junto con los desarrollos habitacionales y hoteleros”. 

“La gran promesa de un progreso ilimitado (la promesa de dominar la naturaleza, de abundancia material, de la mayor felicidad para el mayor número de personas, y de la libertad personal sin amenazas) ha sostenido la esperanza y la fe de la gente desde el inicio de la época industrial”, explica el alemán Erich Fromm en su ensayo “Del Tener al Ser”, y aunque fue otro contexto y otra contemporaneidad, Puerto Vallarta hoy está frente a la caída de su propia “Gran Promesa”.

 

OTRAS REALIDADES 

Al mismo tiempo que crecen y surgen nuevos desarrollos habitacionales de modo casi imparable, unos sobre otros, o en zonas que alguna vez fueron públicas y de recreación, también crecen y surgen “patologías sociales como el grave problema de la distribución de drogas y los inherentes aspectos de inseguridad pública”, explicó Ramírez Ruiz.  Situaciones que burlan y superan a las autoridades, entre los que también se pueden mencionar: los enfrentamientos entre narcotraficantes, los brutales asesinatos donde no se salvan ni los menores (como fue el caso del pequeño Alexis Daniel Rosales de 5 años, quien fuese encontrado asesinado el pasado 27 de mayo, en la colonia Vista Hermosa). 

“Desgraciadamente ha habido y está habiendo algunas situaciones de violencia que no las tenía uno, pero así es la vida moderna, así es la gente que viene de otros lados y que nomás andan buscando a ver que, no nuestra gente” explica Loredo, agregando que a casi medio siglo de que llegó, lo que más ha cambiado y le pesa es “que mucha gente ha venido de fuera y no es como nosotros ni se parece en nada”. 

El “turismo sexual” es otra de las situaciones que subyacen en la región. A pesar de que Puerto Vallarta esta entre las ciudades con mayores índices de “explotación sexual” en México, lo que incluye no sólo a mujeres y hombres sino también a niños; poco se hace por frenarlo. Vender y ofrecer servicios sexuales se está volviendo tan común como conseguir algún estupefaciente en los centros nocturnos. Los beneficiados por este mercado no necesitan ser muy cuidadosos, pues se entiende que la región “se presta para este tipo de negocios”. 

Basta con mirar crítica y atentamente cuando se anda por los lugares turísticos para que uno pueda percatarse de la facilidad y el descaro con el que se llevan a cabo estas prácticas. 

Otro aspecto que debe resaltarse es el erróneamente llamado “turismo alternativo” tan recurrente en la región. El pasado lunes, este medio informó: “La comunidad LGTB (Lésbico, Gay, Bisexual y Transgénero) llevó a cabo su primer Gay Pride con el apoyo del Ayuntamiento de Puerto Vallarta. Del 24 al 26 de mayo, clubs, bares, hoteles y restaurantes de la zona romántica, celebraron junto con la comunidad en pro de la igualdad.” 

Dicho evento simboliza un “gran paso para legitimar otras fuentes económicas” en la región, aseguraron los organizadores, quienes curiosamente son extranjeros en su mayoría. Cada año, este turismo representa millones de pesos para la región, sin embargo, aun presenta faltas de aceptación debido a la tergiversación que se ha dado al entenderse y ejercerse esta actividad. 

RESCATE VALLARTENSE 

Se piensa que aún “es tiempo de tomar las riendas de este destino para llevarlo triunfante a la meta…para lo que deben apoyarse en los diferentes planes y proyectos para el ordenamiento y equipamiento urbano, pero donde se requiere de un liderazgo que pueda conjuntar voluntades y concientizar”, que un verdadero progreso para Vallarta, lo es también para sus habitantes. 

No se trata de repartir culpas sobre la situación social y económica del puerto, sino de tomar responsabilidades, de ocuparse en sanar la contemporaneidad que se comparte, sin obligar a nadie, las acciones personales repercuten, en mayor o menor forma, en las sociedades; “que cada sector aporte al mejoramiento del destino y no solo vean para sus intereses”, exhortó Ramírez Ruiz. 

“Debemos de quitarnos el confort y regresar a exigir que Puerto Vallarta vuelva a tener su identidad y esas partes naturales, porque la naturaleza es muy importante también para el buen vivir. Sin embargo la visión de un gobernante es hacer planchas de concreto, lo seguimos viendo en Las Juntas, donde acaban de tumbar el parque. Ahora no es necesariamente el pueblito que la gente de fuera venía a ver. Tenemos muchas herramientas, pero no ha habido un gobierno que nos deje utilizarlas, que nos abra, a pequeñas y medianas empresas, esa oportunidad. El municipio no apoya eventos como Ventana Vallarta, pero si viniera un V.I.P. a una exposición, el gobierno estaría en primera fila”, aseveró la Profesora Dulce María Flores F. 

Fromm dijo que “en la vida se requieren cambios tan enormes que la gente prefiere una catástrofe futura al sacrificio que tendría que hacer hoy día” y Puerto Vallarta se percibe así por algunos de sus residentes. Quizá si nuestros gobiernos tomaran las medidas necesarias para corregir las situaciones que afectan a los vallartenses, que son a quienes representan. De realizarse antes de seguir obteniendo consecuencias irreversibles, como acabar con la mayor parte de áreas naturales, que por cierto fueron clave para que Vallarta se posicionara como “destino turístico exótico”, el cual se está devastando, quizá sin darnos cuenta; de hacerse, podrían llegar a ver los cambios la actuales generaciones, eso, considerando claro, la siempre utópica toma de responsabilidades y acciones coordinadas en pro de un verdadero progreso social para Puerto Vallara. Quizá para entonces la generalidad de los residentes puedan tener suficientes motivos para celebrar el doble aniversario del puerto.