Estudio detecta plomo, mercurio y bacterias fecales en agua de Guadalajara
El informe reportó presencia de plomo, mercurio, nitratos, fluoruros y Escherichia coli, sustancias y microorganismos asociados con distintos riesgos para la salud.

Redacción AZ Noticias
Guadalajara, Jalisco — Un estudio del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDEC) reportó la presencia de metales pesados, sustancias químicas y bacterias asociadas con contaminación fecal en muestras de agua recolectadas en la Zona Metropolitana de Guadalajara. Los hallazgos advierten sobre posibles riesgos para la salud, dependiendo del contaminante, su concentración y el nivel de exposición.
El informe, presentado en junio de 2026, analizó 184 muestras de 90 colonias de Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá y Tlajomulco de Zúñiga.
Metales pesados y posibles daños
El estudio detectó plomo en 20 muestras y mercurio en siete. La exposición al plomo puede afectar el desarrollo neurológico, especialmente en niñas y niños, y dañar los riñones. El mercurio también puede afectar el sistema nervioso y representar riesgos para el desarrollo fetal.
Además, se identificó aluminio en siete muestras, un elemento que el informe relaciona con posibles efectos adversos ante exposiciones prolongadas.
Sustancias químicas
Los resultados reportaron nitratos en 62 muestras, fluoruros en 52, nitritos en 17, cloruros en 13 y sulfatos en ocho.
Las concentraciones elevadas de nitratos y nitritos pueden interferir con el transporte de oxígeno en la sangre, con especial riesgo para los lactantes. La exposición prolongada a cantidades excesivas de fluoruro puede causar fluorosis dental y, en casos más graves, afectar los huesos.
Bacterias y falta de cloro
El análisis encontró Escherichia coli en cuatro muestras, un indicador de contaminación fecal que puede asociarse con enfermedades gastrointestinales. Asimismo, 172 de las 184 muestras registraron ausencia de cloro residual, según el informe del IMDEC.
El documento también identificó agua dura en 164 muestras, una condición relacionada principalmente con la acumulación de sarro en tuberías, calentadores y electrodomésticos.
Por separado, el artículo original refiere el caso de una mujer que presentó urticaria después de bañarse y atribuyó la reacción al agua. Sin embargo, ese testimonio no demuestra por sí solo una relación causal.
Los resultados corresponden a un monitoreo ciudadano y no permiten concluir que todas las viviendas de la zona metropolitana reciban agua con los mismos contaminantes. La evaluación del riesgo requiere considerar las concentraciones detectadas y la verificación sanitaria correspondiente.




