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Recorte estatal golpea otra vez al interior de Jalisco; Atenguillo, Cabo Corrientes y San Sebastián pierden obras

Escrito por Redacción AZNoticias on . Posted in Puerto Vallarta

Los municipios más pequeños, vecinos de Puerto Vallarta, vuelven a quedar en la fila de espera tras el ajuste presupuestal del Gobierno de Jalisco; mientras la mayor parte de la inversión pública sigue concentrándose en la Zona Metropolitana de Guadalajara, comunidades con rezagos históricos pierden proyectos esenciales de agua y saneamiento.


Por Osvaldo Granados

Una vez más, los municipios del interior de Jalisco fueron los que terminaron absorbiendo el impacto de los recortes presupuestales del Gobierno del Estado. Atenguillo, Cabo Corrientes y San Sebastián del Oeste se encuentran entre las demarcaciones que perdieron obras prioritarias de infraestructura hidráulica, una situación que vuelve a exhibir la desigualdad con la que se distribuyen los recursos públicos entre la metrópoli y las regiones más alejadas.

La afectación quedó documentada en la tercera modificación al Programa Presupuestal de Inversión Pública (PPIP) 2026 de la Comisión Estatal del Agua (CEA), aprobada después de que la Secretaría de la Hacienda Pública notificara una reducción líquida de 1 mil 78 millones 296 mil 812 pesos con 09 centavos, lo que obligó a reestructurar y dejar fuera diversos proyectos originalmente contemplados para este año.

El ajuste vuelve a reflejar una constante que alcaldes y habitantes del interior han señalado durante años: cuando el presupuesto no alcanza, las primeras obras que suelen desaparecer son las destinadas a municipios con menor población, mientras la Zona Metropolitana de Guadalajara continúa concentrando la mayor parte de la inversión estatal debido a su peso demográfico y económico.

Atenguillo, con apenas 4 mil 107 habitantes, perdió la construcción de una planta de tratamiento de aguas residuales, una obra indispensable para mejorar el saneamiento y reducir el impacto ambiental en el municipio.

En San Sebastián del Oeste, donde viven 5 mil 86 personas, quedó afectada la ingeniería para la rehabilitación y modernización de la planta de tratamiento, proyecto que buscaba fortalecer la infraestructura sanitaria de este Pueblo Mágico.

Mientras tanto, Cabo Corrientes, con una población de 11 mil 303 habitantes, dejó de contar con los estudios para la construcción de plantas de tratamiento en Yelapa, Quimixto, Las Juntas y Los Veranos, localidades costeras que desde hace años enfrentan limitaciones en materia de saneamiento y cuya actividad turística incrementa la necesidad de este tipo de infraestructura.

LOS MUNICIPIOS PEQUEÑOS SIGUEN PAGANDO EL COSTO

Aunque el ajuste presupuestal fue general, sus efectos recaen con mayor fuerza en municipios que dependen casi por completo de la inversión estatal para ejecutar obras de gran escala. A diferencia de las ciudades con mayor capacidad financiera, localidades como Atenguillo, Cabo Corrientes y San Sebastián del Oeste difícilmente pueden sustituir con recursos propios proyectos que representan millones de pesos.

Paradójicamente, son estas comunidades las que enfrentan algunos de los mayores rezagos en infraestructura hidráulica, tratamiento de aguas residuales y protección ambiental. La cancelación o aplazamiento de una sola obra puede significar años adicionales de espera para acceder a servicios básicos que en las grandes ciudades suelen formar parte de la infraestructura cotidiana.

UNA BRECHA QUE PERSISTE

La concentración de recursos públicos en la Zona Metropolitana de Guadalajara responde, en gran medida, a que ahí habita la mayor parte de la población jalisciense y se desarrollan los principales proyectos estratégicos del estado. Sin embargo, esa lógica también profundiza la brecha entre el centro y las regiones, donde municipios con pocos habitantes continúan viendo postergadas obras fundamentales para su desarrollo.

Para Atenguillo, Cabo Corrientes y San Sebastián del Oeste, el recorte no sólo representa la pérdida de proyectos técnicos o administrativos. Significa prolongar problemas de saneamiento, limitar la protección de sus recursos naturales y retrasar una infraestructura que sus habitantes llevan años esperando.

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